Posología


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Editorial

Nuestro trabajo reúne textos e ilustraciones bajo el título de SABIA VIDA SAVIA, Manual de Irrealismo Pragmático.


Se trata de un libro para gente que padece de realismo agudo y busca recuperar un poco de sana inconsciencia vital.

El tema podría resumirse en la siguiente frase: la capitalización de la melancolía.


La obra consta de una primera parte con 12 escritos acompañados de imágenes, y una segunda parte con un glosario ilustrado que reúne 30 términos relacionados con elementos recurrentes en las ilustraciones. Igualmente contamos con un prólogo donado por el Dr. Pablo Fernández Christlieb, psicólogo social y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.


Los textos propuestos se presentan como reflexiones poéticas, mientras que las ilustraciones recrean un mundo simbólico original. Palabra e imagen construyen una atmósfera particular que nos habla de aquello que habita las sombras: melancolía, noche, olvido.


Este blog es una radiografía del proceso creativo que llevó a la consecución del libro.

¡Bienvenidos!

Daniela Guglielmetti y Gabriela Lovera

Madrid 2008

Friday, May 2, 2008

DE CAMINO A BURGOS

Foto pose plácida de bus

Tomar el autobús en Avenida de América. Hombre antipático en taquilla. Café infame de maquina mientras se espera la salida. Bostezos, pies que son arrastrados de un lado para el otro, mujer que fuma un cigarro tras de otro antes de la larga abstinencia del viaje.

Equipaje:
  • un tupper-ware con almendras y ciruelas pasas con hueso.
  • dos magdalenas "light" (la verdad son secas y sin gracia, mejor las hipercalóricas).
  • un generoso racimo de uvas.
  • un botellín de agua.
  • cámara digital "vieja y cansada".
  • micro maquetica o maquetica Jr.
  • cutter, portaminas, regla metálica.
Bien, fueron tres horas de camino. Nuestras autoras se dedicaron a hablar hasta caer dormidas. Una de ellas fue despertada por su propio ronquido (sí, es posible). Ambas descubrieron, como a la hora de camino, dónde es que se reclinaba el asiento. El bus iba prácticamente vacío.
Ah, y ver el verde y saberse fuera de Madrid, qué sensación de vacaciones, pero...

PROTOTIPOS Y MAQUETAS

Bien, pronto estuvo lista la segunda maqueta digital. Pero había que verlo todo en papel. Las autoras empezaron a acariciar la idea de ir a Burgos y prestarle una visita a la maquetadora, para hacer las últimas correcciones in situ e imprimir un prototipo a tamaño real. Ya la ilustradora había impreso una minimaquetica a color que cortó y pegó hasta formar un protolibrillo, pero había que usar una lupa para leerlo. No podía sacar una maqueta más grande pues su impresora no daba para más y la tinta es demasiado costosa.
Así que la idea de Burgos se convirtió en un plan. No había presupuesto para pasar la noche, con lo cual el viaje sería de ida y vuelta. Tres horas de bus por la mañana y tres por la noche. Todo un día de trabajo y ninguna posibilidad de visitar la famosa catedral (en fin...).
He aquí muestras de la micromaqueta:

Micromaqueta niña con Macromaqueta madre (ésta última fue hecha en Burgos)

TAMBIÉN BUSCAMOS TRADUCTORA

Mientras se producía la primera maqueta, una angustia existencial carcomía el alma de la ilustradora. Entre ceja y ceja, se le había encarnado una idea fija: había que buscar un traductor literario que tradujese el libro al inglés.
Pues un buen día, la ilustradora estalló en un grito de furia que reverberó en los delicados oídos de la escritora, quien había ignorado injustamente avisos anteriores relacionados con el tema. De una habitación a otra trotó el rugido que sacudió a la escritora y la puso a temblar. No hay nada que estimule más la creatividad que las situaciones de peligro. Para evitar el colapso nervioso de la artista, su compañera recurrió al archiconocido buscador de Internet e introdujo lo primero que se le ocurrió: "máster en traducción literaria" y he aquí que apareció un enlace a la Universidad Pompeu Fabra. No tardó en dar con la directora del máster, Olivia de Miguel, quien les recomendó a una de sus alumnas. Se trata de Jennifer Hoge, que está por terminar sus estudios y es norteamericana. Jennifer no sólo aceptó hacer la traducción, sino que fue muy receptiva y amable con el libro. Nuestras autoras no podían estar más contentas.
En todo caso, será en julio cuando comiencen los trabajos de traducción, que serán complejos debido a lo complicado del texto.

EL ERRATICIDA

Pues al final resultó que el editor no pudo ir a la cita de almuerzo por causas de fuerza mayor, pero el trabajo seguía en marcha, imparable. Era menester preparar la primera maqueta a color. Para ello, las autoras contactaron a la maquetadora de la editorial, Patricia Barbero de EN LINEA. Ella vive y trabaja en Burgos, por lo cual la comunicación inicial se dio por Internet y por teléfono. Se le enviaron ilustraciones, textos e indicaciones de diseño, que volvían a las autoras ya con forma de libro. Se hicieron múltiples correcciones y, en este sentido, Patricia fue de gran ayuda, gracias a su paciencia, minuciosidad y simpatía. Las autoras descubrieron la gran utilidad del "speaker phone" (altavoz del teléfono) y se sintieron como Los Ángeles de Charlie.

Pero lo que más costó corregir y adaptar fue el prólogo, pues había que acortarlo. En este sentido, Maya Reyes, Roberto Inclán y Álvaro Tébar jugaron un papel esencial. Cada uno desde su oficio (actriz, filólogo y editor) corrigieron, dieron nuevo ritmo y adaptaron modismos manteniendo la esencia original del autor. La idea era editar sin desvirtuar.

EL TAPA TAPA

Hablemos del almuerzo en la Cervecería Marina, allí las autoras volvieron a disfrutar de la hospitalidad de Francisco y en esta oportunidad conocieron a Fausto, poeta y cronista de Colmenar Viejo. Tapas fueron y vinieron, más de las que nuestras autoras hubiesen podido pagar. En verdad que Francisco fue generoso y en cuanto a Fausto, pues las chicas le deben amena conversa y un café.

Francisco Marina y sendos café con leche en vaso, como debe ser

La ilustradora y Fausto

La escritora, Francisco y Fausto

No sólo probaron la famosa morcilla de Colmenar (sólo comparable con la Carupanera-de Venezuela-, aunque vale decir que "son diferentes"), sino que Fausto les contó de los antiguos Molinos y los puentes y el río. Mientras los lugareños jugaban al Mus y tomaban sus cañitas o su cognac, entre bulla y humo y el cantadito de la "tragaperras".

El SEGUNDO VIAJE

Con la esperanza de ver una primera maqueta, las autoras hicieron un segundo viaje a Colmenar Viejo. Iban a comer con el editor. Esta vez ya sabían cómo tomar el tren. La ilustradora buscó a la escritora en su trabajo y de La Latina partieron a Príncipe Pio con los estómagos vacíos, pero los corazones contentos.

Una vez en Colmenar, trotaron hasta la editorial, pero allí no había nadie. Por más que tocaron puertas, rejas, timbres (con ayuda del paraguas), nadie salió al encuentro. El concierto a dos tripas en si mayor duró una media hora larga. Algo debía haberle pasado al editor. Nadie contestaba teléfonos. Y el hambre ya estaba haciendo estragos, por lo cual nuestras intrépidas autoras se fueron al Bar Marina (por cierto que donde viven las autoras también hay un bar de ese nombre, ya hablaremos de él en próximas entradas). Sólo que esta vez no comerían el plato combinado. Aplacarían su "amargord" tapeando, pues los bolsillos de ambas no es que estuviesen muy colmados que digamos.
Esta foto de la ilustradora nos recuerda a un cuadro muy conocido. Veamos:

San Juan Bautista de Leonardo Da Vinci

De camino a Colmenar

Wednesday, April 16, 2008

EL FORMATO

Al principio, las autoras imaginaban un libro pequeño, manejable que pudiese llevarse de paseo en bolsillos grandes, carteras, bolsos, mochilas, cestas. Soñaban con un formato rectangular que se pudiese esconder bajo la almohada.
Pero he aquí que el editor tenía otros tamaños en mente: un cuadrado, pequeño, sí, quizá un tanto más de lo pensado.
La ilustradora entró en pánico, por mucho que argumentó, fundamentó, alegó, discutió, la colección era una y su formato cuadrado.
Comenzó la ardua tarea de adaptar las ilustraciones a unas nuevas medidas. Con lo cual la ilustradora tuvo que hacer crecer los dibujos, agregar cosas, extenderlos y al final ganaron en detalle. Fue una labor ardua y desgastante, pero valió la pena.
Por ejemplo:


Por ello, la ilustradora merece una caja de bombones, un pase para seis masajes relajantes, un novio consentidor, unas vacaciones cerca del mar, un trabajo estable y bien remunerado, etc, etc, etc. Si algo de eso le toca a la escritora, pues también.

TIPOGRAFÍA Y GARABATOS

Pues he aquí que al final la irregular y torpe caligrafía de la escritora termino formando parte de la escogencia tipográfica. Incluso sus dibujillos básicos e infantiles fueron rescatados por la ilustradora e integrados en su trabajo. Es interesante que a medida que avanzaba el proyecto una autora tomaba del trabajo de la otra hasta que al final no se sabía dónde comenzaba uno y terminaba el otro. La idea de esto era crear un libro circular, como el mundo, que girase en torno a su propio eje y se trasladase alrededor del lector. Todo un sistema lecto-estelar.
Una muestra de la integración:

Algunos dibujos de la escritora se colaron en una pared

De las fichas también salieron combinaciones insólitas

En cuanto a la caligrafía (Garabateana type):
Capas y capas de escritos a mano (en esta imagen confusos, en el libro bien administrados). El objetivo: ganar en intimidad, acercarse al lector desde lo humano, lo imperfecto, lo artesanal.

LAS MODELOS

Aquí vemos la fuente de inspiración de los dibujos. El lector podrá constatar hasta dónde puede llegar el egocentrismo o, si no se quiere ser tan crítico, la falta de presupuesto y la habilidad de tomar lo que se tiene a mano.
El sistema de trabajo de la ilustradora fue el siguiente: primero imaginó, luego plasmó sus ideas en un boceto, posteriormente para pulir el dibujo inicial, pidió a las modelos que se colocasen en las posturas ilustradas.
Las modelos fueron las mismas autoras y la compañera de piso (Maya). ¿Quién inspiro la imagen del mono sigue siendo un misterio? Veamos:






EL CONTRATO

Pues ejemplo del contrato de edición llegó por mensajero. Primero un modelo del cual hablaremos, y tiempo después el definitivo firmado por el editor. Entre uno y otro, las autoras fueron a estampar sendas rúbricas a Colmenar Viejo. Toda una formalidad.
Para celebrar el hecho se dirigieron a la Cervecería Marina. Allí Fernando Marina (por cierto que hay un director de orquesta del mismo nombre), simpático y generoso dueño, les sirvió unos platos combinados hipercalóricos y colesterosos que hicieron las delicias de las autoras; todo esto bañado de cerveza extra fría con limón.
Algo así:
Nada refinado, pero contundente. La grasa hace milagros. Como decía Icli Zitella de las preparaciones de su madre: los platos parecían un Kokoschka.

Oskar Kokoschka: Bodegón con amorcillo y conejo

Pues la ilustradora no pudo más que incluir en algún lugar del libro el famoso festín oleaginoso. He aquí su versión un poco a lo Dalí del plato combinado:

Pero volvamos al contrato, pues algo llamó la atención de una de las autoras cuando leyó el primero modelo. En él figuraba nada más y nada menos que Piedad Bonnett como autora (era una copia de un contrato que Amargord había hecho con ella). Lo que son las casualidades, pues en esos momentos, la escritora estaba leyendo a esta poeta y había colgado un poema suyo en su blog:

Oración

Para mis días pido,
Señor de los naufragios,
no agua para la sed, sino la sed,
no sueños
sino ganas de soñar.
Para las noches,
toda la oscuridad que sea necesaria
para ahogar mi propia oscuridad.

Piedad Bonnett

Bonita casualidad, en verdad.

POR ÚLTIMO
Vale mencionar que hubo una persona que asesoró a las autoras en relación con el contrato. Se trata de José María Rodero (hijo del actor). Profesor de ambas autoras en los cursos de edición que han tomado. Una por Editrain y la otra por la Universidad de Alcalá. La ilustradora sobrevivió, entre otras cosas, las clases de cálculos de costo y otras materias corbatudas y muy terrenales. La escritora puede decir lo mismo, pero a qué negar la importancia del constante y sonante dinerillo, vital a la hora de alimentar y mantener excentricidades, artilugios y sueños editoriales difíciles de catalogar.
En este punto, no está demás decir al queridísimo lector que las donaciones son más que bienvenidas, pues faltan siete cuadros por hacer, tres proyectos de libro más por desarrollar y toda una vida artística por vivir.
Contacte con: sabiavidasavia@gmail.com
Nuestras autoras están las 24 horas del día. Se aceptan dólares, euros, yenes y libras esterlinas (es en serio).

Saturday, April 12, 2008

BUSCANDO EDITORIAL

Llegó enero de 2008 y había que buscar editorial. ¿Quién podría editar un libro que no es para niños, pero que se comporta como tal? ¿Cómo catalogarlo: ilustración, poesía, autoayuda, regalo? ¿A quién acudir?

Vale mencionar un hecho importante: la escritora se mudó al mismo piso que la ilustradora ya compartía con Maya Reyes (actriz de la compañía Teatro Defondo). Esto iba a facilitar todas las gestiones y labores y contracciones y expansiones y temblores en torno al libro.

Bien, pues nuestras autoras hicieron un listado de más de veinte editoriales y teclado en mano escribieron a diestra y siniestra. Prendieron velitas y le colocaron caramelos a Ganesh:


Este es el altar de Maya, compañera de piso

Febrero fue el mes de la espera. Hubo respuestas. Casi todas negativas en cuanto a la publicación, positivas en cuanto a la visión del libro como un producto original, bello, complejo, inspirador... En fin he aquí algunos extractos:

1) Es un trabajo estupendo una pasada lo único que nosotros este tipo de productos no sabríamos como comercializarlo al 100%. Nosotros somos una editorial más especializada en el cómic y este tipo de productos aunque se nos vayan los ojos no sabrían nuestros distribuidores especializados llevarlo como se debe.

2) No podemos publicarlas porque editamos muy pocos libros al año y este libro no acaba de encajar en ninguna colección, pero es un trabajo maravilloso. Sentimos mucho no poder ser recipiente de una idea tan bonita pero seguro que encontraréis un buen editor que si os pueda publicar. Gracias por pensar en nosotros.

El panorama se presentaba difícil, hasta que por fin alguien decidió lanzarse al agua. Chema de la Editorial AMARGORD dio el sí a las autoras. Habría de comenzar un matrimonio editorial.
A Colmenar Viejo se fueron nuestras chicas en tren sin saber muy bien qué habrían de encontrar.


Fachada de la editorial-librería


PINTURAS

¿Y por qué no pintar unos cuadros inspirados en el Glosario?
Se podría organizar una exposición y bautizo del libro. Los cuadros serían prediseñados por las autoras y luego pintados al óleo por la ilustradora (un trabajón, por cierto).
Parecía una buena idea cuando surgió en París.
Pues de vuelta en Madrid, no quedaba más que ponerse manos a la obra. Y los siete primeros cuadros comenzaron a tomar forma. Daniela Guglielmetti trabajó sin descanso, pero hubo de interrumpir la labor para continuar con las ilustraciones del libro y hacer uno que otro trabajo externo, pues de algo hay que vivir y las lentejas son buenas pero cansan.
En fin, que la idea de las chicas (treintonas, pero como de quince) es crear 14 o 15 cuadros.

La Ilustradora y el caballete

En un principio se pensó exponer los primeros 7 en un bar de Lavapiés, "El Fin del Mundo" (allí trabaja una amiga, Valentina que es documentalista y quiere ir a Mongolia en un coche de bajo cilindraje - así están las cosas en este mundo) , pero no se pudo tener el material a tiempo. En fin, que lo que comenzó como un proyecto paralelo al libro se convirtió en una serie pictórica compleja que requerirá de tiempo y que probablemente tenga su vida independiente del libro: nuevos dueños, quién sabe.

LA VUELTA A ESPAÑA

De nuevo en Madrid: había que consolidar el proyecto. Se hacía necesario un prólogo de alguien interesante y una editorial que se arriesgase a publicar un libro difícil de catalogar. El trabajo de ilustración aún no estaba terminado, faltaba dar color, entre otras cosas y fue para noviembre que surgieron los primeros bocetos por computadora de tonos acuosos, inspirados en las texturas de la acuarela y en los grabados japoneses del mundo flotante (Ukiyoe).

Un ejemplo de los avances de la ilustradora:


Pero hablemos del prólogo. Una de las primeras personas en ver el proyecto de libro fue Cristina Stecca, psicoterapeuta excepcional y gran amiga de la ilustradora.
Ella hizo un primer esbozo de prólogo y fue quien dio con la frase definitoria del tema: La capitalización de la melancolía (¡gracias, Cristina!). Aunque al final no fue ella quien escribió el prólogo definitivo, sus opiniones fueron valiosísimas. Por ejemplo:

... vivir es emocionarse y emocionarse es vivir!

...En el intento de evitar la profundidad a que nos llevan la tristeza y la melancolía, retiramos nuestras raíces de la tierra negra y húmeda llena de nutrientes.

...Dejarnos absorber, movernos y emocionarnos por la oscura melodía de la melancolía, nos permite encontrarnos con la grandeza de Chopin y la marcha de Gandhi. Abrazar el gemido es conectarnos con la magia escondida en la herida de Frida Kahlo y los secretos de Santa Teresa de Avila.

... la tristeza y la melancolía nos abren la puerta al oscuro suelo fértil de lo que no puede darse en la superficie. Nos obligan a bajar la cabeza para escuchar el tambor incesante de la tierra que gime y reclama nuestra presencia y reverencia. Nos bendicen con semillas de sabiduría y con la posibilidad de la renovación. Nos limpian de las cubiertas que nos separan de nuestra verdadera fortaleza: la autenticidad del ser.

...Y es que cuando no luchamos contra la tristeza y la melancolía, éstas se dejan escuchar como dulces melodías, cálidos inviernos y refrescantes suspiros del alma que espera por nuestro retorno.

MÁS DEL PRÓLOGO:
Pero fue gracias a Maritza Montero, psicóloga social y madre de una de las autoras, que se pudo contactar al prologuista final, Pablo Fernández Christlieb, también psicólogo social de la Universidad Nacional Autónoma de México. Era difícil saber si estaría dispuesto a escribir el texto. ¿Le gustaría el proyecto? ¿Tendría el tiempo?

Correos electrónicos fueron y vinieron. Pablo no sólo aceptó escribirlo, sino que hizo un texto maravilloso que no podía ser más acertado.
A continuación un extracto:

El acontecimiento puede ser así: uno está en una librería, y mientras espera en la fila de la caja, o espera a que el marido, la mujer, los niños o cualquier otro acompañante digan que ya nos vamos, o espera a que pase la lluvia para irse, uno coge el libro, éste, ya sea por bonito, porque el título está raro, porque tiene una mano desocupada, por el pajarito con la tuerca en el pico que sale en la portada, porque está rápido de hojear y ya mero acaba de llover, y se pone a hojearlo, y ve el precio, y vuelve a hojearlo; y lo deja; y se va.

Pero el libro no lo deja a uno, y se le queda ahí en la memoria haciendo ruido como de lluvia, como de voz de niño y así, luego, al tercer día, regresa por él porque ya sabe el precio y porque había una frase estilo “nuestro destino es un acto de acrobacia” que se le quedó pegada o un rincón de dibujo que uno quisiera volver a ver, por ejemplo el de un charquito de agua donde uno creyó verse a sí mismo reflejado en la página nueve o diez, y ya a solas, como debe ser, lo compra, y por alguna razón no se lo enseña a nadie, porque hay algo en él que indica que hay que leerlo como a escondidas, como cuando uno se divierte con sus secretos, y comprobará mientras lo lea/vea que no hay que prestárselo más que a los que se les prestan los secretos.

Thursday, April 10, 2008

VERANO II

Bueno, fue en ese verano que la escritora descubrió que el sistema de fichas funciona y que la ilustradora se reconcilió con la textura de la fotocopias. He aquí un vistazo de la producción de entonces:
Las fichas con el glosario término a término

Dos fichas vistas de cerca

Las fotocopias son una capa más del tejido de cada ilustración


Los bocetos estaban llenos de parches y borrones maravillosos

EL PROCESO:
Lo que había comenzado como una serie de collages con frases juguetonas se transformó en un libro de ilustraciones y reflexiones poéticas. Pero hacía falta mantener el humor, los textos se habían tornado serios, casi adultos. Fue entonces que la ilustradora propuso la idea de hacer un glosario de términos referentes a todos los elementos que aparecían en los dibujos. Algo fresco y lúdico. Treinta definiciones caprichosas que luego serían ilustradas, pero eso es otro capítulo de esta historia que contaremos en una nueva entrada.

ALGO DE LA HISTORIA DEL TÍTULO "SABIA VIDA SAVIA"
Uno de los museos más interesantes de París es el Museo Cluny (del Medioevo). En parte porque alberga el famosísimo Tapiz de La Dama y el Unicornio. Cada sentido representado en una tela, incluso un sexto: enigmático, diríase cargado de un mensaje personal que quizá se haya perdido en el tiempo. Bajo el título "A mon seul désir", la dama aparece junto a una doncella que sostiene un cofre. La Dama deposita en él una valiosa joya:


Las autoras querían un título para el libro que recogiese esa sensación de misterio, clave y belleza que posee la inscripción del tapiz. Después de mucho jugar con las palabras, dieron con la clave:
"SABIA VIDA SAVIA"

Qué hay detrás:

  • Es sabio fluir con la vida.
  • La sabiduría es fluido vital.
Y entonces un pequeño poema inspirado en el tapiz colgó de la nevera de casa:


"A Mon Seul Désir"

Hay un sentido que no necesita del cuerpo
para tomar del mundo la verdad.
Mi sólo deseo
es ejercitarlo en el amor

M.G.L.
Madrid 2008

VEAMOS LAS PRIMERAS MAQUETAS:
Fueron hechas a la vieja usanza: pega, papel y tijeras...1 2 3. Las autoras las conservan con orgullo. Es hermoso tener un prototipo en las manos. Pasar páginas que serán. Te hace sentir cada vez más cerca del ansiado final: la publicación con todas las de la ley.

Las preciadas maquetas, París 2007


UNA PEQUEÑA MENCIÓN
Por cierto que en París las autoras conocieron a Anabella portuguesa de origen y conserje del edificio donde se alojaron. Es persona franca y generosa y era menester acogerla en este Blog.

VERANO

París muy por la tarde

Las primeras ilustraciones tomaron forma y cuando la escritora las vio, entró en pánico. Eran más profundas, más cargadas de significado que los torpes collages que había hecho. Junto a ellas, los primeros textos lucían simplones y deslustrados. Había que reescribir.
La providencia fue más que generosa cuando hizo posible que ambas autoras se reunieran en París el mes de agosto (2007). No todos pueden huir del calor aplastante de Madrid.
Una generosa oferta de un conocido se materializó en un apartamento disponible por un mes en la Ciudad Luz. Y sin chistar, las autoras reunieron algunas herramientas básicas de creación:
  • computadora exhausta, pero aún funcional
  • lápices de grafito suaves y olorosos
  • goma de pegar de barrita de alguna marca sospechosa
  • tijeras (nunca salga sin ellas)
  • papel Bond DIN-A4 que fue usado hasta los últimos blancos
  • recetas de cocina bajadas de Internet fáciles y económicas
  • fichas grandes, sin rayado, vírgenes y flexibles (como si tuvieran 13 años)
  • música lenta, estridente, cursi y melancólica
  • cámara de fotos (había que registrarlo todo)
  • (negro y "bergamótico")
  • zapatos cómodos (no había mucho presupuesto para buses o metro; París es re-caro)
Lo más sorprendente fue que crearon una rutina de trabajo efectiva. Esto gracias al pánico de la autora, al empecinamiento de la ilustradora y al bajísimo presupuesto que limitaba las posibilidades de ocio. Si por las mañanas trabajaban, por las tardes pateaban París hasta el delirio.
Algunos descubrimientos: capacidades culinarias insospechadas; minitecas de salsa al borde del río (gratis); los "macarons", ¡oh, deliciosas capsulitas almendradas de sabor!; romances express; karaoke francés bajo un puente con la lluvia de fondo; en fin, todo lo que una ciudad como París puede ofrecer al turista de bolsillo ahuecado.
Algunas fotos:
Bajo la lluvia y el frío, los grises hacen de las suyas en los tejados

La escritora como el aire

La ilustradora entre hermosos maniquíes

Las autoras con el hombre que atravesaba las paredes


Fue en París que tomó forma el proyecto. Salieron dibujos, maquetas, textos nuevos y enriquecidos, un glosario en desorden alfabético y un título definitivo: SABIA VIDA SAVIA.
Las autoras entendieron que París era una fiesta.

BOCETOS

Hubo mudanza, la de la ilustradora, que ya en su nueva casa se puso manos a la obra. Su primer dibujo se basó en uno de los del protolibro de collages. Veamos:

Éste, a su vez, se convirtió en una primera ilustración:


La primera persona en verlo fue Maya Reyes, su compañera de piso y gran amiga. Ese primer esbozo marcó el estilo que tendrían las demás por venir, por ejemplo, la segunda:



Inspirada en el siguiente collage:
La dama con cabeza de nautilus. Una figura interesante. Vestida de marquesa y de lo más nacarada.
El texto que acompañaba el collage era el siguiente:
Qué es la cabeza sino un inmenso caracol que hace eco de un mar que jamás habrá de contener...

Fue una sorpresa ver cómo iban evolucionando los dibujos que se alejaban y se acercaban al collage adoptando vida propia, hasta culminar en una explosión de color y vivacidad que pronto habremos de compartir en este blog.


REFLEXIONCILLA:
¿Qué fue primero el dibujo o el texto?
Primero fue el collage, luego el texto, luego los dibujos, luego un nuevo texto, luego el libro.

Wednesday, April 9, 2008

CONFLUENCIA

Los textos encontraron imágenes en un pub irlandés de Madrid. Hablamos ya del año 2006. Fue en "The Three Blind Mice" que una de las autoras mostró a la otra el librillo de collages (esa proto-tarjeta de amistad que había pedido en préstamo a su dueña para recordar).
Un no sé qué movió a la ilustradora que, de inmediato, saltó del taburete y se propuso ilustrarlo. Fue ella quien dio impulso a algo que apenas era. En ese momento todo era entusiasmo e ingenuidad. Ninguna de las dos se imagino lo trabajoso que podía ser. Ninguna de las dos se imagino cuán satisfactorio e interesante terminaría siendo.
Con sendas cerveza en mano y una cesta de patatas fritas, surgió la confluencia.

* Por cierto es curiosa la historia tras el nombre de ese pub:
Se trata de una rima popular que disfraza en verso una crítica burlesca a María Tudor (Bloody Mary) y su decisión de mandar a ejecutar a tres obispos protestantes:
Three blind mice. Three blind mice.
See how they run. See how they run.
They all ran after the farmer's wife
She cut off their tails with a carving knife.
Did you ever see such a sight in your life
As three blind mice?
(Tres ratones ciegos. Tres ratones ciegos.
Ve cómo corren. Ve cómo corren.
Iban tras la labriega
que corta sus colas
con una cuchilla.
¿Has visto algo así en tu vida?
Tres ratones ciegos, ¡vaya vista!)

Más de los ratones en la Web (en inglés)


"Three Blind Mice", Charles Folkard
Published by A. & C. Black
, 1927

ECOGRAFÍA

Para que se hagan una idea de lo que fue el proto-libro, hemos digitalizado una muestra de la cubierta y de dos páginas interiores. La idea, querido lector, es ir mostrando el desarrollo del proyecto, paso a paso, hasta su consecución como libro maduro y responsable de su propia vida.

Comencemos por la cubierta:


Sigamos con dos de los interiores:


¿Infantil? ¿Rudimentario? ¿Torpe? ¿Tosco? ¿Simpático?
Nos atrevemos a decir que embrionario.
Lo que han visto es una primera ecografía.

Este primer cuadernillo fue dedicado a una estupenda persona y gran amiga, Angela Accorsi, quien es guionista y directora de cine.

GÉNESIS


Primero fue el collage, luego el libro:

Todo se remonta al año 2005 de Nuestro Señor (o de Nuestra Señora, depende del género con que se mire), cuando una de nuestras intrépidas autoras decide hacer un collage con textos pseudo-poéticos y dedicarlo a una amiga en crisis existencial.
Para llevar a cabo su loable labor, se dirigió al "todo a un euro" (chino) de la esquina y adquirió un fabulosos block de cartulinas de colores, una pega de tubito de marca sospechosa y unas tijeras de corta vida. Luego se fue a la peluquería a trasquilar sus malogradas greñas y "tomó prestadas" (no nos gusta la palabra hurto) algunas revistas. El resto fue un "cut & paste" sin ton ni son que dio como resultado una serie de reflexiones acompañadas de imágenes locas que pretendían ser elevadoras del ánimo y estimuladoras del espíritu creador, es decir de aquella parte del cortex cerebral donde se supone radica la creatividad o algún familiar cercano suyo.
Todo se resume a tres cosas fundamentales:
  • un impulso amistoso y una marcada antipatía hacia las tarjetas comerciales.
  • una necesidad de transmitir de manera amena, original e inspiradora un mensaje esperanzador que no fuese directo ni consciente, sino más bien irracional y enigmático.
  • poca habilidad para el dibujo, mas sí para el recorte. Admiración por Juan Gris y Condé Nast.
En fin, no sabía nuestra autora que este primer librillo casero sería la génesis de otro mucho más estrambótico y ambicioso que se haría realidad al ésta encontrar mucho tiempo después a una ilustradora que compartiría su tiempo, su locura y su creatividad para hacerlo crecer y madurar.