Por cierto, que los últimos en ver la maqueta final han sido los tutores y compañeros del Máster en Edición de la Universidad de Alcalá que cursa la escritora. Las sugerencias y críticas de Emilio Torné, director del máster, han sido muy valiosas y muchas de ellas serán tomadas en cuenta si se da una segunda edición. Veamos:
- Que la tipografía no compita con las ilustraciones.
- Escoger tipos de letra que embellezcan y no entorpezcan la lectura. Evitar fuentes torpes y caligráficamente pobres o poco interesantes. La sencillez ante todo.
- Cuidar que las versalitas sean verdaderas, es decir diseñadas por un tipógrafo y no generadas por el ordenador.
- Evitar los doble espacios entre párrafos.
- Eliminar los puntos después de la numeración romana.
- Que la capitular guarde proporción con la caja de texto y no se convierta en un manchón.
- Cuidar que los textos no estén demasiado cercanos a la ilustración. Es necesario que cada cosa tenga su aire.
- Es menester que todo guarde la misma calidad y estilo aunque el libro conste de dos partes diferenciadas.

1 comment:
¡ah, la imprenta! ¡qué sufrimiento siempre!
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