

A las ocho partía el bus.
Ya en la estación, cansadas pero satisfechas por el trabajo hecho, las autoras se preparaban para el regreso: café de verdad, compra de botellín de agua nuevo (que dejaron olvidado en la mesa), observación de la fauna y la flora del local: poco sonrientes, poco bulliciosos, pocos y grises. Y de repente... se toparon con un burgalés en "traje típico" que aceptó posar con ellas:


No comments:
Post a Comment